Bailando, aún con los pies en el lodo 

No son las 8:30 y ya llevo “todo un día de emociones” en dos horas. He visto con rabia una conferencia en Washington celebrada este pasado sábado, donde al terminar quien hace el discurso central, es “saludado” con un conocido saludo Nazi. He pensado en esos amigos que aun siendo parte de alguna minoría, tienen preferencia por quien le parece le brindará “protección ” o bienestar económico. Me pregunto si ellos no pensaron en lo que venía con esos grupos que ya se andan reuniendo, esos que entienden que unos son más importantes que otros por su color de piel. 

Me pregunto si no pensaron en sus hijos, esos que tienen el caribe pintado en la piel aunque hayan nacido en tierras norteamericanas. 

Me pregunto si pensaron en que quienes ahora se sienten poderosos, también los despreciaría a ellos a pesar de su preferencia. 

Vi esas manos levantarse con fuerza en ese saludo y pensé en nosotros, pensé en mi hijo, en los hijos de mis amigas, en esa gran familia que somos los mezclados, los que tenemos al indio, el negro y el blanco ligados en la sangre. 
Me hice muchas preguntas y solo las solté, cuando vi un vídeo compartido por Juan Gabriel Espaillat . En el mismo; está una familia dominicana cocinando en su patio inundado por las lluvias de las últimas semanas. Algunos, con los pies bajo agua pelan plátanos, otros con los pies llenos de lodo, bailan y esperan la comida. Al final, eso me confortó y me sacó unas lágrimitas que parecían estar guardadas desde el otro vídeo. 
Esa escena de alegría en medio del lodo y la desgracia me recordó de qué estamos hechos y sobre todo, me permitió apreciar una vez más cómo con la mejor actitud, los tiempos difíciles se hacen más llevaderos. 

Hay que estar preparados, hay que llenar el corazón de valentía, coraje y sobre todo de tolerancia. 
Vienen tiempos difíciles y tenemos que estar listos para levantar nuestras manos, con ese saludo que sí conocemos nosotros: el de la mano extendida, el de la mano que apoya y sostiene. Extiende la tuya. Cada día seremos más fuertes.

Bailemos ese ritmo que nos mantiene vibrando y sonriendo, aunque tengamos los pies llenos de lodo.  

60 días

(Dos meses post-parto)
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Esta foto la tomé mientras él estaba atento a la cámara de una amiga que nos hacía sus fotos de recién nacido. Ahí, Emil tenía solo 10 días. Ya andamos cerca de los 2 meses y puedo decir que ha sido un camino tan hermoso como retador. Uno se prepara para las malas noches, para el cansancio extremo, para recibirlo todo… Pero uno. 
Uno NO se prepara para cuando les llega la realidad de estar fuera del vientre a nuestros hijos: cuando llegan los dolorcitos, las molestias, el peligro en cualquier escala.
Hay días muy buenos y hay días muy duros.
Hay días de paz, donde de pronto uno agarra un cachito de la rutina que llevaba antes de su llegada y piensa en lo bien que se siente volver a la “normalidad” de nuestros días ahora con ellos incluidos, y hay otros donde aprendemos que tan valientes podemos ser y qué tanto han venido a enseñarnos.
Todo pasa muy rápido, todo se siente muy intenso. El amor, se multiplica a medida que avanzan los días y la vida va tomando la forma que dicta el corazón. El mío, sigue tomando la forma de un cuerpecito que lleva el nombre de Emil Jesús ✨💫

En versión doble

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(16 días post-parto)
Después de traer un hijo al mundo, uno deja de ser uno para convertirse en una versión doble de todo: es uno mismo pero más fuerte y más débil a la vez. Termina sintiéndose un terreno después de una guerra y un campo de flores. Screen Shot 2016-07-27 at 4.18.21 PM
Un mito y una verdad contundente.
Un súper héroe y un aprendiz. 

Todo es muy incierto, sin embargo con los días uno va descubriendo que la certeza de cómo avanzar en este nuevo camino, solo la tenemos nosotras mismas 💪🏼


Aún en el caos del cambio, todo fluye, todo avanza, todo va tomando forma y cada día nos hacemos más fuertes, nos sentimos más vivas. 

Being a Mom truly rocks!!

¿Preparados o paranoicos? La dura realidad

Me estacioné en el parqueo, mientras pensaba cómo hacer lo que tenía pendiente en el menor tiempo posible. Entré por un lateral a la primera tienda y tuve que seguir  buscando lo que necesitaba fuera de ahí. Salí y mientras recorría el pasillo central del mall observaba en silencio a mi alrededor: las miradas, los gestos, las salidas de emergencia. FullSizeRender

Buscaba sin querer, algo que NO quería encontrar.

Y de pronto lo vi.

Era delgado, alto… Tenía los ojos ojerosos y la mirada perdida. Caminaba mirando a su alrededor  y llevaba en su espalda una mochila.

Camino… El corazón se acelera.

Lo miro de reojo… sigo tratando de componerme.

Sigo caminando… lo siento detrás de mí y pienso mil cosas.

Que bueno que no ando con mi hijo, debo sacar mi celular.. quizá debería entrar a una tienda… me estoy poniendo paranoica, no pasa nada

Decido pararme y dejar que el avance para observarlo desde atrás y sentirme más “segura”.   Lo veo alejarse tranquilo y  entonces me invade la tristeza de confirmar que ahora todo es distinto.  No pasó nada, sólo fue mi cabeza que jugó unos instantes conmigo. Quien sabe la historia de ese joven, si su cara era por el cansancio de una madrugada trabajando, si su mochila estaba llena de libros, o de ropa.

¿Vivir sin pensar, como si nada pasara o estar pendientes al mínimo movimiento cuando salimos..? Ahí el dilema. 

Así la vida, la nueva realidad.

¿Como me siento o como me veo?

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Ese día me sentía super, desperté temprano con mucha energía (cosa rara para quien despierta dos o tres veces por noche a alimentar a un bebé)  y después iba a trabajar en un evento que llevaba tiempo esperando. Días antes, había hecho los ajustes de lugar para salir de casa y que las cosas fluyeran.
Todo parecía perfecto: papá se quedaría con bebé, mientras mamá salía de la casa a botar el golpe trabajando en algo que le encanta. Me maquillé y me vestí, después de dos meses de haber tenido mi hijo, decidí comprar lo que me pondría ese día porque aun tengo algunas libras de las 29 que subí con el embarazo y entendía, que una ropa que se ajustara a mi peso actual me haría sentir mejor. Y así fue, me sentía como dicen los gringos, “como un millón de dólares”: bonita, cómoda, bien puesta.
Llegué al lugar y mis amigas que no me veían desde el parto me hicieron sentir aun mejor. Recibí muchos abrazos atrasados, muchas manifestaciones de cariño y palabras que sin dudas valen mucho para una mami que siente que le ha dedicado poco tiempo a la vanidad femenina, en los interminables primeros meses de un recién nacido. En fin, estaba contenta, iba a subir a tarima aun más emocionada de volver a hacer lo que llena mi corazón.
El día iba súper… hasta que me vi en una foto que alguien nos tomó. FullSizeRender

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Hacer nuevas amistades, como bailar con pareja nueva

Estás emocionado. Feliz de comenzar de nuevo, contento de conocer gente, de abrirte a nuevas amistades… luego (y probablemente de golpe), te vas de cabeza y das cuenta que no es tan fácil. 
Cuando uno se va, (o llega a un lugar nuevo) toma un tiempo encontrar un espacio donde uno se sienta cómodo, donde encaje. Se conoce mucha gente, se caminan muchos senderos nuevos y cuando uno anda con el corazón en la solapa (que siempre ha sido mi caso), se corre el riesgo de que el tiempo invertido en cada intento de “acomodarse” a la nueva realidad sea sólo eso, tiempo invertido y a veces perdido. Muchas veces, uno siente que simplemente nada se podrá comparar con lo que quedó atrás, con lo de siempre, con lo que fluye sin forzarlo y simplemente es.
¡Y vaya dolor cuando uno confirma que así es!!
Realmente nada va a compararse con esos lazos que dejamos atrás. Somos atrevidos al querer medir relaciones, amistades, círculos que han tomado años en formarse, con lo que apenas está en pañales y no trae garantía de que pase de un simple roce pasajero.
Se necesita paciencia, apertura de mente y sobre todo de corazón para ir descubriendo los rinconcitos donde esa sensación de sentirse como en casa, se materializa.

Pero más que eso, yo diría que también se necesita valentía, el coraje de permitirse abrirse lo suficiente como para que los otros también se sientan cómodos con la nueva relación que nace.

Sin embargo… 
Después de un tiempo, uno se da cuenta que aunque con sabor distinto, van llegando momenticos de esos que te estremecen de una forma que ya conoces. Llega gente sin otra intención que la de estar y disfrutar, dar y recibir.

Como cuando se baila con pareja nueva

Uno no sale a buscarlo, pero como entes sociales cede ante la posibilidad de abrir un nuevo círculo…el proceso, muchas veces es confuso, otras veces puede llegar a incomodar, es como comenzar a bailar con alguien que no conoce tu ritmo: uno trata de entenderlo y seguirle el paso, de no pisarlo y  que no te pisen a tí, que el baile fluya, pero no siempre se llega a coger el ritmo y es por eso que a veces dan ganas de aislarse y cerrar la puerta a todo el que llega para evitar el roce, los pisones, los zapatos sucios y estrujados después del baile… y uno se encierra evitando el vacío de lo superficial, de lo poco auténtico o lo que simplemente no se parece a uno.

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Imagen tomad de la cuenta @Mujermedicina en Instagram

Pero muchas otras veces -sólo si somos valientes de seguir extendiendo las manos para sostener otras – confirmamos que vale la pena seguirse lanzando al vacío, creer en los simples actos de sensibilidad y cercanía, en los llamados que sólo tienen que ver con eso que tanto andamos buscando todos al final: conectar con quién habla el mismo idioma que habla nuestro corazón.
Creo que finalmente, después de casi dos años estoy comenzando a sentirme “como en casa” en ese sentido, voy bailando más a gusto y aunque muchas veces me he recriminado por creer y esperar demasiado, o por el contrario mantener ciertas distancias cuidando de no exponerme, estoy más que agradecida de quienes como yo, se han abierto sinceramente y han creído en el valor de la cercanía.
Estando lejos de los amigos de siempre y de la familia, esos péquenos milagros de amistad  sincera suceden, se dan, son reales y  aunque escasos, cuando finalmente son con la gente correcta, son muy valiosos.
A ustedes, gracias ❤ 

16 días post parto 

#Honestselfie Después de traer un hijo al mundo, uno deja de ser uno para convertirse en una versión doble de todo: es uno mismo pero más fuerte y más débil a la vez. Termina sintiéndose un terreno después de una guerra y un campo de flores. Un mito y una verdad contundente, un súper héroe y un aprendiz. 

Todo es muy incierto, sin embargo con los días uno va descubriendo que la certeza de cómo avanzar en este nuevo camino, solo la tenemos nosotras mismas 💪🏼

Aún en el caos del cambio, todo fluye, todo avanza, todo va tomando forma y cada día nos hacemos más fuertes, nos sentimos más vivas. 

Being a Mom truly rocks!! #MotherHood #Maternidad #16DaysPostpartum #momlife #Crazyinlovemomma #WomBan #FirstTimemom 

 

La llegada de mi hijo Emil Jesús

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La noche pintaba tranquila, había reído hasta llorar junto a mi mamá y mi esposo y decidí recostarme temprano porque después de tanto reír, me sentía un poco incomoda… La noche anterior había tenido una falsa alarma, así que no quería emocionarme de nuevo pensando que había llegado la hora.  Faltaban  unos días para la fecha estimada de la llegada de mi hijo, pero él decidió cambiar nuestros planes y se anunció después de la media noche con un torrente de agua que bañó nuestras sabanas y disparó las alarmas que anunciaban su vida.  Desde ahí nos ganó la emoción. Pronto vendría, estaba cerca su llegada, sus manitas, su mirada.
Y llegamos al hospital, esperamos, esperamos, esperamos. Y le seguimos imaginando mientras el tiempo pasaba. Una madrugada dolorosa se convirtió en una mañana que prometía, pero que poco a poco se fue desvaneciendo.
Y llegó la tarde donde ya las fuerzas no daban. Traté de animarme pidiendo que sonara la salsa aquella de Rubén que tanto me alegra. Nada.
Y esperamos, le esperamos. FullSizeRender-3
Y el cuerpo cedía mientras el corazón empujaba.
Ya era de nuevo de noche y con ella llegó el cansancio, la desesperación de verle, las ganas locas de abrazarle y tocar su  piel calientita recién salida de mi vientre. Pensaba que avanzaba poco, más mi cuerpo comenzaba a dar señales de estar listo para traerle a la vida.
Otro tacto y me avisan que llegó el momento. La abuela y el papá se preparan para acompañarnos. Se llena la habitación de batas azules y yo me acomodo para finalmente traerle.

Uno, dos , tres … “Puja “

Uno, dos , tres … “Repite “, ” tú puedes”

Uno, dos, tres … ” Puja, estás más cerca… Ya podemos verle”

El corazón se acelera. El miedo al dolor se convierte en fuerza.  Reboso de alegría, se llenan los ojos de lágrimas y las manos de esperanza.

Uno, dos, tres … ” Ahi viene, ya está aquí. Ahora espera … Despacio, espera”

Y espero paciente sin entender la pausa estando ya tan cerca. En este momento ya puedo ver su cabecita cubierta de pelo negro, es casi una realidad en mis brazos. ¡Detengan la espera!! -Pienso- ¡Sigamos por favor !
A ese punto, ya hasta sonrío. No existe dolor, ni angustia. Todo es paz.
Casi terminamos.

Uno, dos, tres … “Y aquí está!”

Me gana la emoción, no contengo la alegría que me embarga y lleno de gritos y lágrimas  la habitación y de besos su piel suavecita .. Le contemplo respirando, le siento, le beso. ¡Cuanto he esperado este momento y finalmente está aquí!!! FullSizeRender-5
El coronó su llegada con un grito y después se acomodó en mi pecho, el mismo que era su casa, el que ya conocía por dentro.
Estoy en una nube, este pedacito de cielo respira sobre mí y me mira mientras la habitación aún llena de júbilo se va quedando vacía lentamente. Recuerdo que Mel besó mi frente y se quedó a contemplarnos. Ya todo era paz, tranquilidad. Ahora éramos tres. ¡Gracias Dios, gracias vida por mi hijo!FullSizeRender-4

 

 

 

Esa noche, después de esperarle por veintiuna horas, a las once y cinco nacimos los dos: Emil Jesús para vivir la vida, yo, para vivirla y re aprenderla a través de él. emil

¿Pensando unirte a la tendencia natural de cabello? Te cuento mi experiencia

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¿Pensando en sacarte el alisado y cambiarte al estilo natural de cabello? Yo hice el cambio hace casi dos años y te cuento mi experiencia.

Comencemos por la historia de mi cabello y luego voy a desarrollar el tema en forma de cuestionario para hacerlo más fácil : tengo mucho pelo, y cuando digo mucho puedo quedarme corta con esa palabra.

ES UN PAJON SALVAJE aunque no se nota cuando está seco  (de esos que hacen a la salonera virar los ojos y acaban fácil con media botella hasta de  Lafier ), así que como siempre fue difícil desenredarlos y yo era enemiga del peine ( y sigo siendo), mi mamá probó varias cosas: primero me pelo “a caco”

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Aretes y cintillos no podían faltar en esa época

y fuimos felices ambas sin el pleito diario, pero a medida que crecía quería pelo suelto, sedoso como en los anuncios, así que la opción más fácil fue el alisado.

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Para futuras mamis: el ejercicio de coger y dejar

Acababa de pararme de la cama y la cabeza andaba organizando su agenda mientras me servía el desayuno.  No bien comienza el día y siento que ya estoy tarde.
” Lavar mas ropa del pequeño, seguir organizando sus cositas, terminar la lista de lo que nos falta, mandar los correos pendientes, confirmar la cita medica del martes” … y miles de cosas más que me inquietan.
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Me detengo, y me recuerdo lo que hace días me susurra mi subconsciente mientras duermo : “TRANQUILA, TÚ ERES SUFICIENTE, ESO QUE TIENES BASTARÁ” Y eso hago, me calmo, repito mi mantra. He optado por recordarme que mas allá de la lista de cosas que debo tener para el día de su llegada, debo visualizar el proceso de la maternidad como un todo, el cambio de vida maravilloso y a la vez retador que me espera. Quiero preparar más mi mente que mi casa, más la confianza que el bulto del hospital, más mi auto control que su habitación… pero no es tarea fácil.

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