¿Y tú, porque escribes?

 

 

Escribo porque es contanFullSizeRender-2do, que mi alma se libera.

Porque me curo, me salvo y me encuentro.

Porque hablar es mi salida, mi respuesta.

Mi consuelo y forma de renovar la esperanza.

Escribo para aliviarme, para contar las historias que quizá otros llevan dentro y no han sido sacadas a pasear. Porque quiero compartir el mundo como lo veo, porque sueño con hacerle sentir a otros, lo que antes, alguien más me hizo sentir a mí a través de sus palabras.

Quiero creer (osada, yo) que algo de lo que vivo y describo, alguien más puede disfrutarlo.

Escribo porque es fascinante volver a leerse días después, y descubrir que hay mucho que mejorar, que hay cosas que quisieras nunca haber dicho y otras, que no puedes creer las hayas hilvanado tú.

Contar historias, hablar hasta el cansacio, ha sido siempre parte de mis días. De niña, lo hacía a la hora de la comida. Cierro los ojos y puedo ver la pared de ladrillo, el arroz servido esperando por mí. Recuerdo mi insistencia por describir todo lo vivido en el día: la risa del recreo, el viaje en la guagua del colegio, la caída en la clase de deportes, mis zapatos de punta cuadrada. Me veo queriendo contarlo todo una y otra vez y tambien los veo a ellos, a mi familia, locos porque me callara… jaja

Escribo porque no se callar y sobre todo, porque no me gusta hacerlo. Porque es una de las mejores formas de dejar constancia de quienes fuimos, somos y seremos.

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CAFÉ DE ROSAS: DARSE SIN ESPERAR NADA A CAMBIO

* Pendiente de publicación, desde el 28 de junio de 2015*

Mucho sin publicar, así que ahora que bebé duerme y la casa y la mente están en silencio, aprovecho para actualizar algunos post viejos que nunca subí por falta de tiempo. Les recuerdo que la etiqueta #CafédeRosas es la que cumple con mi cuota de pensamientos sueltos, a mis conclusiones locas, a las cosas que para no olvidarlas, o para sacarlas de mi mente o de mi corazón,  tengo que escribirlas. ! Aquí vamos!

👣💚 #CafeDerosas

Hay que aprender a darse porque es lo correcto, lo que corresponde, lo necesario en ciertos momentos. Sin peros, sin condiciones, sólo porque es lo que debe hacerse. Sin dar consejos, ni esperar respuestas.

Entregando, uno se va llenando sin darse cuenta, porque cuando damos sabiendo que quizá no recibamos nada a cambio lo hacemos desde el más profundo estado de consciencia y consideración, pero sobre todo, desprendiéndonos del egoísmo cotidiano que nos lleva a esperar pequeñas cuotas de agradecimiento de los demás.

En el proceso, vamos aprendiendo a callar las voces que muchas veces nos hablan de como deberían ser las cosas dependiendo de nuestro aporte… Esas que reclaman algo a cambio: lealtad, consideración, respeto. Las mismas que hablan de lo poco que recibes de vuelta, de lo mucho que estas exponiendo tu pellejo.

A veces hay que  recordar lo valioso que es tu aporte por más pequeño que sea, lo bien que se siente hacer lo necesario y estar en paz, porque se ha cumplido con el compromiso propio de hacer lo que nos toca en cada momento, sin más expectativas que las propias 💚👣 #CafeDerosas #GenteHistoriasYsonrisas

Que no nos gane el desconcierto 

Ese día me sorprendió la rabia de nuevo. Se metió en mi cuerpo sin avisarme y fue copando mis palabras, mi mirada, mis mejillas que se tornaron cada vez más calientes. Me agarró por el pecho y me apretó literalmente hasta sentir que me pesaba. Viendo las imágenes, una vez mas me ganó la impotencia y tuve que dejarla salir por mis ojos mientras leía callada todo lo que sucedía. Tuve que dejarla salir, porque de otra forma, me hubiera ahogado por dentro.
Cada día me es más familiar ese sentimiento que tantas otras veces me ha abordado, el que me hace sentir hermana de todos, familia de muchos. 
Y me entran ganas de abrazar, de decir estoy aquí, te entiendo, yo también lo siento igual que tú. 

Porque TÚ,puedo ser YO. Porque tu dolor no me es indiferente. Porque hoy es un grupo, pero mañana será otro, y otro, y otro.  

Porque todos necesitamos de la solidaridad de alguien más, de muchos más. 

Así van pasando estos últimos días, con altas y bajas, pero casi siempre que siento que me vence el desconcierto, entonces, sucede algo que irremediablemente me devuelve el alma al cuerpo. A pesar de todo, sigo viendo la luz en la gente que dice ” estamos aquí, no están solos”, en quienes gritan a viva voz lo que quiere la mayoría: tolerancia, respeto, PAZ. 
El camino es largo y parece obscuro, pero quiero creer que este sacudión es la única forma de que nos sigamos dando cuenta de lo importante de informarse, movilizarse , pero sobretodo unirse.   
Quiero pensar en la maravillosa energía que se genera cuando tantos desnudamos el alma y nos vestimos simplemente de humanidad, sin banderas, ni prejuicios. 

Obliguémonos a seguir iluminándonos unos a otros en este camino, acompañémonos mientras persista la obscuridad. Que la empatía, sea nuestro mejor aliado, que el desconcierto no nos derribe. 
Esto también pasará. 

Bailando, aún con los pies en el lodo 

No son las 8:30 y ya llevo “todo un día de emociones” en dos horas. He visto con rabia una conferencia en Washington celebrada este pasado sábado, donde al terminar quien hace el discurso central, es “saludado” con un conocido saludo Nazi. He pensado en esos amigos que aun siendo parte de alguna minoría, tienen preferencia por quien le parece le brindará “protección ” o bienestar económico. Me pregunto si ellos no pensaron en lo que venía con esos grupos que ya se andan reuniendo, esos que entienden que unos son más importantes que otros por su color de piel. 

Me pregunto si no pensaron en sus hijos, esos que tienen el caribe pintado en la piel aunque hayan nacido en tierras norteamericanas. 

Me pregunto si pensaron en que quienes ahora se sienten poderosos, también los despreciaría a ellos a pesar de su preferencia. 

Vi esas manos levantarse con fuerza en ese saludo y pensé en nosotros, pensé en mi hijo, en los hijos de mis amigas, en esa gran familia que somos los mezclados, los que tenemos al indio, el negro y el blanco ligados en la sangre. 
Me hice muchas preguntas y solo las solté, cuando vi un vídeo compartido por Juan Gabriel Espaillat . En el mismo; está una familia dominicana cocinando en su patio inundado por las lluvias de las últimas semanas. Algunos, con los pies bajo agua pelan plátanos, otros con los pies llenos de lodo, bailan y esperan la comida. Al final, eso me confortó y me sacó unas lágrimitas que parecían estar guardadas desde el otro vídeo. 
Esa escena de alegría en medio del lodo y la desgracia me recordó de qué estamos hechos y sobre todo, me permitió apreciar una vez más cómo con la mejor actitud, los tiempos difíciles se hacen más llevaderos. 

Hay que estar preparados, hay que llenar el corazón de valentía, coraje y sobre todo de tolerancia. 
Vienen tiempos difíciles y tenemos que estar listos para levantar nuestras manos, con ese saludo que sí conocemos nosotros: el de la mano extendida, el de la mano que apoya y sostiene. Extiende la tuya. Cada día seremos más fuertes.

Bailemos ese ritmo que nos mantiene vibrando y sonriendo, aunque tengamos los pies llenos de lodo.  

60 días

(Dos meses post-parto)
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Esta foto la tomé mientras él estaba atento a la cámara de una amiga que nos hacía sus fotos de recién nacido. Ahí, Emil tenía solo 10 días. Ya andamos cerca de los 2 meses y puedo decir que ha sido un camino tan hermoso como retador. Uno se prepara para las malas noches, para el cansancio extremo, para recibirlo todo… Pero uno. 
Uno NO se prepara para cuando les llega la realidad de estar fuera del vientre a nuestros hijos: cuando llegan los dolorcitos, las molestias, el peligro en cualquier escala.
Hay días muy buenos y hay días muy duros.
Hay días de paz, donde de pronto uno agarra un cachito de la rutina que llevaba antes de su llegada y piensa en lo bien que se siente volver a la “normalidad” de nuestros días ahora con ellos incluidos, y hay otros donde aprendemos que tan valientes podemos ser y qué tanto han venido a enseñarnos.
Todo pasa muy rápido, todo se siente muy intenso. El amor, se multiplica a medida que avanzan los días y la vida va tomando la forma que dicta el corazón. El mío, sigue tomando la forma de un cuerpecito que lleva el nombre de Emil Jesús ✨💫

En versión doble

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(16 días post-parto)
Después de traer un hijo al mundo, uno deja de ser uno para convertirse en una versión doble de todo: es uno mismo pero más fuerte y más débil a la vez. Termina sintiéndose un terreno después de una guerra y un campo de flores. Screen Shot 2016-07-27 at 4.18.21 PM
Un mito y una verdad contundente.
Un súper héroe y un aprendiz. 

Todo es muy incierto, sin embargo con los días uno va descubriendo que la certeza de cómo avanzar en este nuevo camino, solo la tenemos nosotras mismas 💪🏼


Aún en el caos del cambio, todo fluye, todo avanza, todo va tomando forma y cada día nos hacemos más fuertes, nos sentimos más vivas. 

Being a Mom truly rocks!!

¿Preparados o paranoicos? La dura realidad

Me estacioné en el parqueo, mientras pensaba cómo hacer lo que tenía pendiente en el menor tiempo posible. Entré por un lateral a la primera tienda y tuve que seguir  buscando lo que necesitaba fuera de ahí. Salí y mientras recorría el pasillo central del mall observaba en silencio a mi alrededor: las miradas, los gestos, las salidas de emergencia. FullSizeRender

Buscaba sin querer, algo que NO quería encontrar.

Y de pronto lo vi.

Era delgado, alto… Tenía los ojos ojerosos y la mirada perdida. Caminaba mirando a su alrededor  y llevaba en su espalda una mochila.

Camino… El corazón se acelera.

Lo miro de reojo… sigo tratando de componerme.

Sigo caminando… lo siento detrás de mí y pienso mil cosas.

Que bueno que no ando con mi hijo, debo sacar mi celular.. quizá debería entrar a una tienda… me estoy poniendo paranoica, no pasa nada

Decido pararme y dejar que el avance para observarlo desde atrás y sentirme más “segura”.   Lo veo alejarse tranquilo y  entonces me invade la tristeza de confirmar que ahora todo es distinto.  No pasó nada, sólo fue mi cabeza que jugó unos instantes conmigo. Quien sabe la historia de ese joven, si su cara era por el cansancio de una madrugada trabajando, si su mochila estaba llena de libros, o de ropa.

¿Vivir sin pensar, como si nada pasara o estar pendientes al mínimo movimiento cuando salimos..? Ahí el dilema. 

Así la vida, la nueva realidad.

¿Como me siento o como me veo?

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Ese día me sentía super, desperté temprano con mucha energía (cosa rara para quien despierta dos o tres veces por noche a alimentar a un bebé)  y después iba a trabajar en un evento que llevaba tiempo esperando. Días antes, había hecho los ajustes de lugar para salir de casa y que las cosas fluyeran.
Todo parecía perfecto: papá se quedaría con bebé, mientras mamá salía de la casa a botar el golpe trabajando en algo que le encanta. Me maquillé y me vestí, después de dos meses de haber tenido mi hijo, decidí comprar lo que me pondría ese día porque aun tengo algunas libras de las 29 que subí con el embarazo y entendía, que una ropa que se ajustara a mi peso actual me haría sentir mejor. Y así fue, me sentía como dicen los gringos, “como un millón de dólares”: bonita, cómoda, bien puesta.
Llegué al lugar y mis amigas que no me veían desde el parto me hicieron sentir aun mejor. Recibí muchos abrazos atrasados, muchas manifestaciones de cariño y palabras que sin dudas valen mucho para una mami que siente que le ha dedicado poco tiempo a la vanidad femenina, en los interminables primeros meses de un recién nacido. En fin, estaba contenta, iba a subir a tarima aun más emocionada de volver a hacer lo que llena mi corazón.
El día iba súper… hasta que me vi en una foto que alguien nos tomó. FullSizeRender

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Hacer nuevas amistades, como bailar con pareja nueva

Estás emocionado. Feliz de comenzar de nuevo, contento de conocer gente, de abrirte a nuevas amistades… luego (y probablemente de golpe), te vas de cabeza y das cuenta que no es tan fácil. 
Cuando uno se va, (o llega a un lugar nuevo) toma un tiempo encontrar un espacio donde uno se sienta cómodo, donde encaje. Se conoce mucha gente, se caminan muchos senderos nuevos y cuando uno anda con el corazón en la solapa (que siempre ha sido mi caso), se corre el riesgo de que el tiempo invertido en cada intento de “acomodarse” a la nueva realidad sea sólo eso, tiempo invertido y a veces perdido. Muchas veces, uno siente que simplemente nada se podrá comparar con lo que quedó atrás, con lo de siempre, con lo que fluye sin forzarlo y simplemente es.
¡Y vaya dolor cuando uno confirma que así es!!
Realmente nada va a compararse con esos lazos que dejamos atrás. Somos atrevidos al querer medir relaciones, amistades, círculos que han tomado años en formarse, con lo que apenas está en pañales y no trae garantía de que pase de un simple roce pasajero.
Se necesita paciencia, apertura de mente y sobre todo de corazón para ir descubriendo los rinconcitos donde esa sensación de sentirse como en casa, se materializa.

Pero más que eso, yo diría que también se necesita valentía, el coraje de permitirse abrirse lo suficiente como para que los otros también se sientan cómodos con la nueva relación que nace.

Sin embargo… 
Después de un tiempo, uno se da cuenta que aunque con sabor distinto, van llegando momenticos de esos que te estremecen de una forma que ya conoces. Llega gente sin otra intención que la de estar y disfrutar, dar y recibir.

Como cuando se baila con pareja nueva

Uno no sale a buscarlo, pero como entes sociales cede ante la posibilidad de abrir un nuevo círculo…el proceso, muchas veces es confuso, otras veces puede llegar a incomodar, es como comenzar a bailar con alguien que no conoce tu ritmo: uno trata de entenderlo y seguirle el paso, de no pisarlo y  que no te pisen a tí, que el baile fluya, pero no siempre se llega a coger el ritmo y es por eso que a veces dan ganas de aislarse y cerrar la puerta a todo el que llega para evitar el roce, los pisones, los zapatos sucios y estrujados después del baile… y uno se encierra evitando el vacío de lo superficial, de lo poco auténtico o lo que simplemente no se parece a uno.

Screen Shot 2016-05-15 at 12.57.11 PM

Imagen tomad de la cuenta @Mujermedicina en Instagram

Pero muchas otras veces -sólo si somos valientes de seguir extendiendo las manos para sostener otras – confirmamos que vale la pena seguirse lanzando al vacío, creer en los simples actos de sensibilidad y cercanía, en los llamados que sólo tienen que ver con eso que tanto andamos buscando todos al final: conectar con quién habla el mismo idioma que habla nuestro corazón.
Creo que finalmente, después de casi dos años estoy comenzando a sentirme “como en casa” en ese sentido, voy bailando más a gusto y aunque muchas veces me he recriminado por creer y esperar demasiado, o por el contrario mantener ciertas distancias cuidando de no exponerme, estoy más que agradecida de quienes como yo, se han abierto sinceramente y han creído en el valor de la cercanía.
Estando lejos de los amigos de siempre y de la familia, esos péquenos milagros de amistad  sincera suceden, se dan, son reales y  aunque escasos, cuando finalmente son con la gente correcta, son muy valiosos.
A ustedes, gracias ❤ 

16 días post parto 

#Honestselfie Después de traer un hijo al mundo, uno deja de ser uno para convertirse en una versión doble de todo: es uno mismo pero más fuerte y más débil a la vez. Termina sintiéndose un terreno después de una guerra y un campo de flores. Un mito y una verdad contundente, un súper héroe y un aprendiz. 

Todo es muy incierto, sin embargo con los días uno va descubriendo que la certeza de cómo avanzar en este nuevo camino, solo la tenemos nosotras mismas 💪🏼

Aún en el caos del cambio, todo fluye, todo avanza, todo va tomando forma y cada día nos hacemos más fuertes, nos sentimos más vivas. 

Being a Mom truly rocks!! #MotherHood #Maternidad #16DaysPostpartum #momlife #Crazyinlovemomma #WomBan #FirstTimemom