Otra vez llego la hora y aunque ya lo han hecho antes, siempre será agridulce verlos partir. Para unos, (los que estamos “de aquel lado del charco”) estarán más cerca, para otros, no diré que estarán lejos, sino a unas cuantas millas más, de un abrazo.

Dicen que para volver hay que irse, y para irse lejos de la familia, de lo conocido, se necesita tener deseos de crecer, ganas de comerse el mundo y sobre todo un corazón muy grande que nos impulse. Tan grande para que quepan en él todos los buenos deseos de quienes les queremos y deseamos lo mejor. Tan grande, que haya espacio en él para los nuevos amigos que se convertirán en familia. También para las nuevas experiencias que aunque hoy se sientan ajenas, algún día le darán mucho sentido a sus vidas y serán parte importante de su historia como familia.
Cuando nos vamos a vivir fuera, no perdemos nada: ni la tierra que nos vio nacer, ni el cariño de los nuestros. Más bien sucede todo lo contrario: ganamos un amor renovado por todo lo que siempre a sido nuestro y seguirá siendo y tenemos la oportunidad de expandir ese amor con la distancia

Vayan tranquilos, Dios siempre les acompaña y aquí y allá, todos estaremos siempre recibiéndoles con los brazos abiertos, cada vez que la vida les agregue más millas al pasaporte de su vida ❤️ #Familyfirst #Familia

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