IMG_5661Llevo días corriendo detrás de tí.
Creciste de repente y al parecer yo aún no estaba lista.
Hay días en los que creo que ya tengo todo bajo control, y en otros, me parece que nunca voy a alcanzar tu paso.
Te sigo de cerca, pero te dejo ser. Corres, me acerco, me agito, descanso y vuelvo a perseguirte a unos pasos detrás de tí.
Te veo alejarte y confío en que puedes.
Juegas, sonríes, me miras. Vienes y vas.
Como como puedo, tomo mi bebida mirándote por el rabillo del ojo mientras trato de hilvanar una conversación y otra, siguiéndote con la mirada.
Estoy con gente y no estoy, porque de vez en cuando suelto todo para evitarte algún golpe, un paso en falso.
A veces pienso “todo va a estar bien” y cansada, me relajo un poco. Eso hice hace unos días y dejar de verte por unos segundos fue suficiente. Me paré a buscarte y justo te vi mientras caías.
Y mi cuerpo se quebró, con cada golpe tuyo.
Te vi, estuve ahí y no pude hacer nada.
Corrí todo el día detrás tuyo para protegerte de tí mismo, de tus ganas de conocer el mundo con tus manitas inocentes y justo cuando me necesitaste, llegué tarde.
Te levanté corriendo y aunque no lo recuerdo, podría jurar que besé tus ojitos llorosos. Yo también quería llorar, pero soy tu mamá y más que llorar, quería calmarte, hacerte sentir que todo estaba bien, que dejaría de doler tú frentecita.
Ese día confirmé el poco control tengo sobre la inevitable y maravillosa experiencia tuya de crecer. Que te caigas, te golpees, es parte del proceso, yo lo sé, me lo han dicho tantas veces… Lo que nadie me había dicho, era como evitar que con cada golpe tuyo me nazca un jardín de dudas en el pecho. Que con cada “pumm” como tú mismo le dices, se me abriría la herida de tu nacimiento. Esa que me hace volver a verte tan chiquito e indefenso, esa que me hace querer llevarte pegado a mi vientre una vez más.
Me cuentan que esto es sólo el comienzo, que faltan muchos otros golpes y estoy consciente de que la vida me irá preparando para esos. Hoy escribo para que cuando algún día me leas, sepas que aún estando tú, más alto que yo, mi vientre y mis brazos seguirán dispuestos a protegerte.
Siempre, con todas mis fuerzas.
Te amo mi hijo,
Mamá
Anuncios