Las manos se mueven al ritmo del agua que cae, la espuma se hace cada vez más grande y la pila de platos va cambiando de lugar… y mientras tanto, la mente se va a un escenario.TAZAS.JPG

Y puedes escuchar los aplausos, sentir las miradas…

Las palabras fluyen y tú sonríes por dentro, todo es como lo has imaginado tantas veces.

Pero entonces,el sonido del cuchillo que cae sobre las cucharas te trae de vuelta. Bajas la mirada y ahí están las losetas blancas que soportan el peso de tu cuerpo. Te fijas un poco más en el espacio que te rodea y suspiras sonriendo mientras pones las tazas en su lugar.

En un segundo estás de vuelta al olor del arroz recién cocido, al aroma del café… escurres tus manos mojadas y vuelves sin querer a irte sin permiso.

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