Escribo porque es contanFullSizeRender-2do, que mi alma se libera.

Porque me curo, me salvo y me encuentro.

Porque hablar es mi salida, mi respuesta.

Mi consuelo y forma de renovar la esperanza.

Escribo para aliviarme, para contar las historias que quizá otros llevan dentro y no han sido sacadas a pasear. Porque quiero compartir el mundo como lo veo, porque sueño con hacerle sentir a otros, lo que antes, alguien más me hizo sentir a mí a través de sus palabras.

Quiero creer (osada, yo) que algo de lo que vivo y describo, alguien más puede disfrutarlo.

Escribo porque es fascinante volver a leerse días después, y descubrir que hay mucho que mejorar, que hay cosas que quisieras nunca haber dicho y otras, que no puedes creer las hayas hilvanado tú.

Contar historias, hablar hasta el cansacio, ha sido siempre parte de mis días. De niña, lo hacía a la hora de la comida. Cierro los ojos y puedo ver la pared de ladrillo, el arroz servido esperando por mí. Recuerdo mi insistencia por describir todo lo vivido en el día: la risa del recreo, el viaje en la guagua del colegio, la caída en la clase de deportes, mis zapatos de punta cuadrada. Me veo queriendo contarlo todo una y otra vez y tambien los veo a ellos, a mi familia, locos porque me callara… jaja

Escribo porque no se callar y sobre todo, porque no me gusta hacerlo. Porque es una de las mejores formas de dejar constancia de quienes fuimos, somos y seremos.

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