!Ni escritora, ni chef, ni pintora! La creatividad y el miedo a la crítica.

Estoy a unas semanas de recibir a mi segundo hijo, y mientras la ansiedad de tener todo listo para su llegada me mata, trato de regalarme unos minutos para relajar la mente. Últimamente me ha “cogido ” con pintar .

A menudo me cuestiono antes de compartir algo que yo haya creado. Un ensayo, un blog post muy personal, una comida, un dibujo. Y confieso, que hay muchas cosas que no salen a la luz, pero muchas otras me permito compartirlas sin más aspiraciones que esta: compartir con otros algo que me ha hecho feliz por un momento.

Hoy mientras debatía en mi mente si compartirlo o no, pensaba: ¿Cuántas cosas que han salido de nosotros han quedado en el olvido por miedo a ser criticados? Por el miedo de ser tachados de “enganchados a artistas “ o a “escritor frustado” esas, por solo mencionar algunas cosas …

Cuando nos damos el permiso de crear, siempre nos exponemos. En cada cosa que hacemos, ponemos parte de nuestra esencia. La idea debe ser simple: dejar salir eso que llevamos dentro, “parir ” todo lo que quiere nacer y quizá estemos reprimiendo. Que guste o no, es secundario, uno cumple con uno, y con eso es suficiente.

Sin expectativas, más que las propias, todo se hace más fácil.

Y advierto: mucha gente va a hacerte comentarios “pasivos” haciendo alusión a que te creas esto o aquello . Yo siempre me recuerdo que no tengo que llevar título, ni etiqueta para darme el permiso de dejar nacer una idea, y sobre todo de disfrutarla.

Ni escritora, ni pintora , ni chef.

!Yo escribo , pinto y cocino por puro placer ! Todo a mi manera, todo como me salga en el momento y sin muchas pretensiones.

Y tu, ¿ hay algo que tengas guardado por miedo a la crítica ?

Mi invitación de hoy es a dejarlo salir. Te aseguro, que siente muy bien 🙌🏻❤️

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Buenas noches mi hijo, buenas noches mamá 🌙

Un rayito de luz se cuela por la ventana e ilumina tu cara, y en silencio me acomodo para disfrutarte mientras te vas al mundo de los sueños.

Hago un esfuerzo y me concentro en observar tu pestañear, que cada vez se hace más lento…

Te vas y vuelves. Estás y no estás.

En pocos minutos andas agarrando estrellas montado en un caballo, y de pronto vuelves a tu cuarto, a tu cuna … y despacio te vas en silencio a tu viaje al mundo de colores, el de los pájaros gigantes y las nubes de algodón, el de las “ayuyas “ que asustan y los “cacás” que vuelan alto.

Tocas suavemente tu almohada y con el vaivén de tus manitas, me voy yendo yo también.

-Buenas noches mi hijo

-Buenas noches mamá 🌛🌙

Rumbo al norte (Cuento corto)

La camioneta pasó por ellos a la plaza del pueblo. Al subir dejaron de ser cuatro, y se convirtieron en un grupo de desconocidos. Pedro miraba a su mamá cada vez que podía, buscando su respuesta entre tantas caras. Ella le volvía a pasar las manos por su pelo negro y aguantaba las lágrimas mientras evitaba mirarlo a los ojos.

Ese día comenzó mucho más temprano que lo usual. Pedro despertó sintiendo cómo las manos de su madre sacudían su cabello suavemente. No estaba seguro de qué hora era, pero el ardor de sus ojos le decía que al sol le faltaba mucho por asomarse. No hubo tiempo para quejas ni preguntas. Aturdido por el sueño, solo atinó a seguir las ordenes que, en voz baja pero firme, le daba su madre:

—Ponte el pantalón largo, una camisa gruesa y trae el abrigo.

El resto de sus cosas estaban empacadas en dos bultos pequeños. En su casa, además del silencio de la madrugada, reinaba una calma que daba miedo. Todos caminaban como si supieran qué hacían o adónde iban. Sus primos, Mario y Leandro, terminaban de armar sus mochilas. En sus caras pudo percibir cierta emoción, mientras él seguía sin entender a donde iban y por qué no estaba en su cama a esa hora.

Ya iba saliendo de la casucha, cuando su madre le dijo que fuera a despedirse de mamá Marina. Sin estar acostumbrado a las despedidas, y sin haber tenido que hacerlo nunca antes, le preguntó a su madre:

—¿Por qué tengo que despedirme de ella? ¿Acaso no regresamos más tarde? además, ella debe estar dormida.

—Ve. Despídete, que no sé si regresamos hoy. De todas formas, ella está despierta.

Sin pensarlo dos veces, sus pies comenzaron a moverse en dirección a la cama de la abuela. Al pasar por la cortina que dividía la sala del cuarto, sintió que el olor a bay rum se le metía por cada orificio y se sorprendió al verla. Estaba sentada, con la misma bata remendada de siempre, empuñando un pañuelo en una mano, y un rosario de madera en la otra.  La luz de una vela le iluminaba la cara y a él le pareció que la abuela sudaba.

“Qué extraño. A esta hora no hace calor”, pensó. Él quiso darle un beso de bendición rápido, pero ella lo abrazó muy fuerte. Sintió su cara mojada, mientras casi se quedaba sin respiración. La abuela no dejaba de besarlo, y fue cuando se dio cuenta de que el brillo en su cara no era sudor. Mamá Marina lloraba a mares y él no entendía por qué.

Ni la madrugada, ni el rosario, ni las lágrimas tenían sentido. Pero la voz de su madre seguía guiándolo, paso a paso, sin permitirle pensar ni sentir, sin dejar tiempo para preguntas o despedidas largas.

Ella no tuvo el valor de ir a despedirse, así que lanzó un beso al aire en dirección de la casa, mientras secaba sus lágrimas y se cubría para que el niño no las viera. El camino era largo. Ella sabía que, si se quebrantaba el primer día, todo sería aún más difícil. Sus sobrinos, al contrario, iban emocionados, casi corrían con sus mochilas llenas de esperanza.

Sólo cuando llevaban un par horas viajando en la cama de la camioneta, y cuando el sol les comenzó a calentar sus caras, es que Pedro abrió los ojos, y se atrevió a preguntar dónde iban. Su madre, con ganas de que no fuera cierto, se atrevió a decirle que quizá no volverían. Iban más allá de la salida del pueblo. El futuro quedaba a unas cuantas fronteras de distancia y ellos estaban recorriendo sólo el principio.

Cerraron los ojos para no llorar. Volvieron a dormirse, deseando que cuando despertaran, el olor del chocolate con canela de Mamá Marina les abrazara y les hiciera volver a la mesa donde siempre les esperaba.

Viva y con ganas, con eso basta 

Estas aquí, y aunque a veces te llenes de preguntas, no tienes que detenerte a esperar por las respuestas. 
Estas aquí. Y seguirás caminado mientras puedas. Y en los días en los que no aparezca el camino, estarás lista para seguirlo pintando con tus propias manos. 

Estas aquí y aunque a veces te pierdas, seguirás creyendo que avanzas, que creces. Y seguirás empujando con todas tus fuerzas el piso, cuando saltes deseando agarrar un pedacito de cielo. 

Estas aquí

Viva y con ganas 

Con eso basta 🌸     

Agridulce ❣️ 

Otra vez llego la hora y aunque ya lo han hecho antes, siempre será agridulce verlos partir. Para unos, (los que estamos “de aquel lado del charco”) estarán más cerca, para otros, no diré que estarán lejos, sino a unas cuantas millas más, de un abrazo.

Dicen que para volver hay que irse, y para irse lejos de la familia, de lo conocido, se necesita tener deseos de crecer, ganas de comerse el mundo y sobre todo un corazón muy grande que nos impulse. Tan grande para que quepan en él todos los buenos deseos de quienes les queremos y deseamos lo mejor. Tan grande, que haya espacio en él para los nuevos amigos que se convertirán en familia. También para las nuevas experiencias que aunque hoy se sientan ajenas, algún día le darán mucho sentido a sus vidas y serán parte importante de su historia como familia.
Cuando nos vamos a vivir fuera, no perdemos nada: ni la tierra que nos vio nacer, ni el cariño de los nuestros. Más bien sucede todo lo contrario: ganamos un amor renovado por todo lo que siempre a sido nuestro y seguirá siendo y tenemos la oportunidad de expandir ese amor con la distancia

Vayan tranquilos, Dios siempre les acompaña y aquí y allá, todos estaremos siempre recibiéndoles con los brazos abiertos, cada vez que la vida les agregue más millas al pasaporte de su vida ❤️ #Familyfirst #Familia

¿Café o Abrazos ? 

Hoy es uno de esos días donde escuchas el sonido de unos piecitos planos seguirte de cerca, donde quiera que te mueves. De esos, donde unas manitas buscan desesperadamente tu atención. Él la tiene pero aún así reclama más, me toca el brazo repetidas veces estando a mi lado, voltea mi cara, cuando tomo mi café. Yo trato de explicarle que mamá necesita espacio porque es peligroso, pero como insiste, respiro, lo suelto todo. El café no va a esperar por mí y se enfría. 
Los abrazos, tampoco pueden esperar. #CafedeRosas 🌺☕️

 

Cuando los hijos comienzan a crecer y nos toma por sorpresa

IMG_5661Llevo días corriendo detrás de tí.
Creciste de repente y al parecer yo aún no estaba lista.
Hay días en los que creo que ya tengo todo bajo control, y en otros, me parece que nunca voy a alcanzar tu paso.
Te sigo de cerca, pero te dejo ser. Corres, me acerco, me agito, descanso y vuelvo a perseguirte a unos pasos detrás de tí.
Te veo alejarte y confío en que puedes.
Juegas, sonríes, me miras. Vienes y vas.
Como como puedo, tomo mi bebida mirándote por el rabillo del ojo mientras trato de hilvanar una conversación y otra, siguiéndote con la mirada.
Estoy con gente y no estoy, porque de vez en cuando suelto todo para evitarte algún golpe, un paso en falso.
A veces pienso “todo va a estar bien” y cansada, me relajo un poco. Eso hice hace unos días y dejar de verte por unos segundos fue suficiente. Me paré a buscarte y justo te vi mientras caías.
Y mi cuerpo se quebró, con cada golpe tuyo.
Te vi, estuve ahí y no pude hacer nada.
Corrí todo el día detrás tuyo para protegerte de tí mismo, de tus ganas de conocer el mundo con tus manitas inocentes y justo cuando me necesitaste, llegué tarde.
Te levanté corriendo y aunque no lo recuerdo, podría jurar que besé tus ojitos llorosos. Yo también quería llorar, pero soy tu mamá y más que llorar, quería calmarte, hacerte sentir que todo estaba bien, que dejaría de doler tú frentecita.
Ese día confirmé el poco control tengo sobre la inevitable y maravillosa experiencia tuya de crecer. Que te caigas, te golpees, es parte del proceso, yo lo sé, me lo han dicho tantas veces… Lo que nadie me había dicho, era como evitar que con cada golpe tuyo me nazca un jardín de dudas en el pecho. Que con cada “pumm” como tú mismo le dices, se me abriría la herida de tu nacimiento. Esa que me hace volver a verte tan chiquito e indefenso, esa que me hace querer llevarte pegado a mi vientre una vez más.
Me cuentan que esto es sólo el comienzo, que faltan muchos otros golpes y estoy consciente de que la vida me irá preparando para esos. Hoy escribo para que cuando algún día me leas, sepas que aún estando tú, más alto que yo, mi vientre y mis brazos seguirán dispuestos a protegerte.
Siempre, con todas mis fuerzas.
Te amo mi hijo,
Mamá

Consejos no pedidos, dados con amor … 

¿Y si lo dejas esperar un poco y no te entregas todavía …? 
¿Y si le dejas pensándote tanto que te vea en sus sueños porque ha extrañado el olor de tu cabello, tu sonrisa? 
¿Y si te das como la miel? Dulce, despacio, segura, sin prisa? 
¿Y si dejas algunas preguntas sin contestar… Algunas respuestas en los labios y algunos besos pendientes? 
¿Y si te guardas las ganas y se las entregas un rato al tiempo y dejas que él se encargue de hacer su magia ? …De convertir conversaciones en casetes que se repiten en la mente, de imaginar miles de besos futuros, de sentir como se van metiendo uno dentro del otro, aún sin tocarse a diario? 
Tiempo. Dale tiempo.  
A las ganas, de convertirse en futuro. A las manos, de desear encontrarse con las tuyas. A las almas, de desear acompañarse, a los cuerpos, de erizarse al sentirse. Al corazón, de caminar al compás de la mente. 

El amor, contrario a la emoción, toma tiempo. Si es lo que realmente andas buscando, regálate un poco para ti. 
Para él. 

Para ustedes ❤️🌸

Hoy te encontré frente al espejo

Hoy te encontré frente al espejo. Tratabas de retirar tu camiseta halándola sobre tu cabeza, sin éxito. Reías mientras lo intentabas una y otra vez, y te detuviste a mirarme cuando me viste acercarme.

Sonreíste y esperaste por la ayuda que me pidió tu mirada. Tu sonrisa se hizo más grande cuando  tus manitas sintieron la piel desnuda.

Te miras, sonríes, tocas tu pancita suave, te reconoces.

Te miro, sonrío y te agradezco el privilegio de verte crecer.

(1año y 3 meses )emil espejo